viernes 23 de mayo de 2008

LA NORMA CÍVICA DE BARCELONA DOS AÑOS DESPUES

Han pasado dos años de la entrada en vigor de la “Norma Cívica” y parece que se ha apagado el interesante debate que produjo acerca del problema de fondo y del contenido propio de la ordenanza, destinada en teoría a limitar los abusos que se ejercen en el ejercicio de los derechos dentro del espacio público (mendicidad "coactiva", prostitución "agresiva", botellón "perturbador o peligroso", juegos acrobáticos "molestos" etc...)

Esta norma fue criticada por suponer, como siempre en estos caso, un instrumento susceptible de ser manipulado con fines distintos de los nobles propósitos que en teoría persigue, es decir, que si bien es verdad que abusar de los derechos es limitar las libertades de los demás, en este caso, una vez más, las medidas represivas no solucionan el problema de raíz y someten los derechos y obligaciones del ejercicio de la ciudadanía a la voluntad en la interpretación de los términos que adjetivan las actividades que se vigilan.

Que gran responsabilidad y que gran poder se les otorga de esta manera a quien no tiene el papel de juzgar en esta sociedad. No es el agente quien debe decidir que mendicidad es coactiva, que prostitución es agresiva, que botellón es perturbador o que juego acrobático es molesto, ya que son adjetivos imprecisos y que se pueden aplicar a cualquier otra actividad sin que por ello estén vigiladas por una ordenanza especial como esta. O acaso no se da en ocasiones el consumo coactivo, el deporte agresivo, la conversación perturbadora o la circulación molesta. Si la coacción o la violencia ya suponen delito, el debate es si se permite la prostitución y la mendicidad o no se permiten, si se le pone solución o no se le pone y la intención con que se realice ya está regulada por el derecho penal. Me refiero a que si se van podando de esta manera tan engañosa los derechos, se corre el riesgo de alcanzar mayor libertad en la terraza privada de un bar en una plaza, que en el banco público de enfrente y esto es un agravio comparativo tal, que no tiene ninguna justificación que no sea comercial, desde luego en absoluto una que persiga objetivos cívicos ya que supone al contrario, perpetuar la posibilidad de adquirir mayores libertades si se dispone de dinero.

Creo que a estas alturas, sofocadas las protestas, ni siquiera corren el riesgo en el consistorio de Barcelona de caer en impopularidad si llamaran a la norma por su nombre “Norma para evitar el entorpecimiento del comercio y el turismo por parte de indeseables” o como se llamó en es siglo XIX a la haussmanización en el París de las revueltas de la comuna, “El embellecimiento estratégico”.
Otra idea que brindo es que acaben regulando desde los ayuntamientos el comportamiento ciudadano en el espacio público como se hace con los coches, con precisas señales de circulación ya que es a circular únicamente a lo que se está relegando dicho ejercicio. Se podrá crear así un código estricto del que podamos examinarnos para obtener un permiso. Así al menos no estaremos a merced de la interpretación de nuestros actos por parte de los agentes de seguridad y del humor que tengan o de las necesidades de recaudación del ayuntamiento, y siempre podremos atenernos al libro.

jueves 15 de mayo de 2008

LOST BOOK FOUND DE JEM COHEN. CINE Y CIUDAD EN EL CONTEXTO ACTUAL.



El espacio que habitamos en su multiplicidad de dimensiones, encierra una enorme cantidad de significados que sería imposible descifrar con la mirada estricta y focalizada del análisis arquitectónico. Indudablemente dicho espacio en el que vivimos y con el que interactuamos a nivel físico y háptico, nos comunica el significado de sus símbolos y nos impone sus formas, pero además condiciona nuestro comportamiento con su presencia, a la vez artificial y natural, de hábitat transformado y controlado. Ejerce su poder psicológico en una dimensión invisible muy difícil de reconocer sin un sentido antropológico, político, humano…que centre la atención en la inmensa importancia social que tiene el espacio público en nuestras vidas.

Esa capacidad la encontramos intrínsecamente en el cine, que como ningún otro medio puede convertirse en un reflejo del espacio público y de la vida urbana que este encierra, sobre todo cuando tiene detrás la intención de establecer un diálogo entre su realidad y su ficción, entre su poética y su política, entre su humanidad y su plasticidad. Esa intención está en la obra de Jem Cohen en el contexto actual.

Lost Book Found.

Resultado de cinco años de filmación en Super-8 y 16 mm en las calles de la ciudad de Nueva York, Lost Book Found mezcla documental y narrativa en una mirada sobre la vida en la ciudad. Como el mismo describe, Cohen filma en cientos de localizaciones usando equipos que no interfieran en la escena y generalmente sin ayudantes. Influenciado por la obra de Walter Benjamín, Cohen va creando un archivo de planos y sonidos sin dirigir, que mas tarde estudia para explorar sus relaciones.

En Lost Book Found Jem Cohen retrata la relación de un personaje con una ciudad, sin necesidad de mostrarlo directamente, mediante la voz de este relatando en primera persona su experiencia como vendedor ambulante e imágenes documentales de un entorno urbano que encuadra la historia de una manera impersonal. Este espacio sin protagonista no necesita enfocarse ni fijarse claramente ya que se presenta como se vive, de paso (sea el fondo o las figuras) y contiene a la vez miles de historias paralelas a la que narran las palabras. De esta manera se reproduce la sensación de desapego que existe entre el ciudadano y el espacio que comparte con el resto en la gran ciudad, convertido en un medio hostil. Una de las frases que escuchamos nos dice:

“Parado en mi trozo de acera, con el tiempo me convertí en algo fijo para algunos y cada vez mas, en invisible para otros. Descubrí que simplemente estando detrás del carro vendiendo había construido un muro y a la vez una ventana desde donde contemplar lo que pasaba en la calle, en la manzana, en el barrio de hombres de negocios y peatones que pasan. A medida que me hacía invisible, empecé a descubrir cosas que hasta entonces habían sido invisibles para mí”

Desde el punto en que se nos introduce a lo invisible de la vida callejera, el relato se concreta hasta el detalle en la historia del libro encontrado que da nombre a la cinta, sin embargo las imágenes siguen siendo genéricas y saltan bruscamente de escala siempre entorno al hábitat urbano, desde las texturas mas íntimas hasta desdibujarse en el horizonte. Igualando en importancia los rascacielos con las rejillas de ventilación, los indigetes con los monumentos. Un collage en movimiento en el que el sonido real del entorno no se desvela más que en una ocasión, aumentando la sensación de soledad.

Por un momento, la voz que narra su historia se desvanece sin haber terminado su relato, como a causa de la indiferencia del interlocutor que es la ciudad, y es sustituida por otra que encadena frases sueltas impersonales análogas a las imágenes, referentes a una ciudad que es ajena a la humanidad que la creó, una ciudad sin sentido. Finalmente la narración regresa de la misma manera que se fue y a pesar de su banalidad, devuelve la vida a las imágenes que sin embargo siguen siendo las mismas.

Esta pieza gira entorno a una misteriosa libreta llena de una obsesiva relación de lugares, objetos e incidentes. Esta lista sirve de llave para una ciudad oculta, una ciudad de espacios inadvertidos reservados para los niveles mas bajos de una sociedad, en la que pasar en la calles mas tiempo del que se tarda en desplazarse o consumir empieza a ser señal de locura o marginalidad.





sábado 10 de mayo de 2008

CONTESTED STREET

Interesante documental sobre lo que significa o podría significar para las grandes ciudades, en terminos de la calidad del espacio público, acabar con un siglo de dominación del automovil.
Página web
Corto

UN PEQUEÑO RECORDATORIO DE ENTRE MUCHAS ADVERTENCIAS

Por azar he vuelto a leer una entrevista al geógrafo-urbanista inglés David Harvey publicada en Febrero de 2007 y me parece interesante señalar alguna de sus observaciones a modo de recordatorio en este momento.

P. ¿Cómo interpreta el actual desarrollo urbano en España?

R. A mí me parece que mucho de lo que está pasando ahora mismo en España tiene que ver con la absorción de excedentes de capital por medio de un desaforado proceso urbanizador y constructivo. Al recorrer la costa se percibe un desarrollo urbanístico excesivo, lo que acaba acarreando todo tipo de problemas ecológicos, así como sociales, políticos y económicos. Creo que el ritmo y la escala de la actual urbanización en España necesita un aparato regulador muy fuerte para intentar convertirlo en algo sensato. Además, muchas de las cosas que se están construyendo en las ciudades me parecen bastante innecesarias, realmente no contribuyen al bienestar de la gente, son meros símbolos. ¿Por qué no gastan el dinero en viviendas decentes para la gente con pocos ingresos? ¿Hacia dónde va todo esto? Es una tragedia que el actual Gobierno no preste atención a lo que realmente debería.


P. Aparte de analizar las formas de urbanismo imperantes, a usted le interesa estudiar otros modelos posibles de habitar un lugar. ¿Dónde se pueden localizar esos "espacios de esperanza"?

R. Se están haciendo muchos experimentos ahora mismo, como los asentamientos de población pobre en Asia, el movimiento de campesinos en Brasil o muchas comunidades vecinales que tratan de mejorar las formas de vida en las ciudades con diferentes maneras de hacer las cosas. Hay mucha inventiva y ahí residen para mí los lugares de esperanza. La gente tiene que vivir, y si no pueden vivir en Manhattan o en los barrios ricos de Madrid...

P. Tienen que buscar otro lugar...

R. Efectivamente, tienen que sobrevivir. Pero hay otros espacios de esperanza que considero importantes: creo que hay mucha gente de clase media que se está cansando de vivir en guetos de oro. Vivir en una comunidad cerrada y protegida es muy aburrido. La mezcla de diferentes grupos de inmigrantes, la fusión de estilos musicales, gastronómicos, es lo que hace de la vida urbana algo fantástico. Éste no es el tipo de urbanismo que queremos; queremos algo diferente, que congregue a la gente en lugar de segregarla, que es en realidad lo que ha estado pasando en estos últimos treinta años.

P. Según su idea de ciudad, ¿debe el espacio público promover el consenso o enfatizar el conflicto?

R. Ambos. Una frase brillante de Heráclito sugiere que la armonía más bella nace del enfrentamiento de las diferencias. Creo que una idea de consenso que no contemple la diferencia no tiene sentido. El espacio público ideal es un espacio de conflicto continuo y con continuas maneras de resolverlo, para que éste después se vuelva a reabrir.


Geografía humana

LOS ESCRITOS de David Harvey han contribuido enormemente al actual debate político sobre las estrategias espaciales de la globalización, así como al conocimiento de la geografía humana. En lengua castellana contamos con la traducción de sus ya clásicos Urbanismo y desigualdad social (Siglo XXI, 1992), La condición de la posmodernidad (Amorrortu, 1998) y Espacios de esperanza (Akal, 2003). Experto analista de la ciudad contemporánea, su labor se ha centrado en investigar la distribución y organización del territorio en las economías capitalistas avanzadas.

Pero en su obra también tiene cabida un pensamiento más especulativo, que busca imaginar y aportar fórmulas alternativas de producción espacial.

Entre El nuevo imperialismo y Espacios del capital (ambos publicados por Akal en 2004 y 2007) también ha aparecido un pequeño libro a dúo con Neil Smith titulado Capital financiero, propiedad inmobiliaria y cultura (Macba/UAB, 2005), que trata el modelo urbano de Barcelona; una ciudad que, según David Harvey, está perdiendo sus señas de identidad mediante un progresivo proceso de "disneyficación".

Publicado en el diario El País el 08/09/2007.

jueves 1 de mayo de 2008

¿QUE ENTENDEMOS POR ESPACIO PÚBLICO? CONTRIBUCIONES A LA WIKIPEDIA

Indagando en la Wikipedia el concepto de espacio público he descubierto dos cosas. La primea, que el artículo es especialmente deficiente para lo que personalmente considero como un concepto enormemente importante. La segunda, que al intentar contribuir para ampliar su contenido me encuentro con la necesidad de ordenar mis ideas al respecto. Que mejor que hacerse la pregunta mas básica para empezar a hacerlo.

¿Qué entendemos por espacio público?

Para empezar a reflexionar sobre el espacio público hace falta plantear sus distintas dimensiones de las cuales las mas importantes son: material, funcional y simbólica.

En el aspecto legal, podemos decir que el espacio público moderno proviene de la separación formal entre la propiedad privada urbana y la propiedad pública. Tal separación normalmente implica reservar desde el planeamiento, suelo libre de construcciones (excepto equipamientos colectivos y servicios públicos) para usos sociales característicos de la vida urbana (esparcimiento, actos colectivos, transporte, actividades culturales y a veces comerciales, etc). Desde una aproximación jurídica, podemos definirlo como un espacio sometido a una regulación específica por parte de la administración pública, propietaria o que posee la facultad de dominio del suelo, que garantiza su accesibilidad a todos los ciudadanos y fija las condiciones de su
utilización y de instalación de actividades.
Sin embargo, la dinámica propia de la ciudad y los comportamientos de sus gentes pueden crear espacios públicos que jurídicamente no lo son, o que no estaban previstos como tales, abiertos o cerrados, pudiéndose ser, por ejemplo, una fábrica o un depósito abandonado, un espacio entre edificios, entre otras alternativas.
En tanto escenario de lo cotidiano, el espacio público cumple funciones materiales y tangibles: es el soporte físico de las actividades cuyo fin es “satisfacer las necesidades urbanas colectivas que trascienden los límites de los intereses individuales”. Se caracteriza físicamente por su accesibilidad, rasgo que lo hace ser un elemento de convergencia.
Pero la naturaleza del espacio público también se define por el uso y no solo por el estatuto jurídico. El espacio público supone, pues, dominio público, uso social colectivo y diversidad de actividades.
El espacio público tiene dimensiones físicas, sociales, culturales y políticas. Es un lugar de
relación y de identificación, de manifestaciones políticas, de contacto entre las gentes, de
vida urbana y de expresión comunitaria. Además de funciones físicas, el espacio público configura el ámbito para el despliegue de la imaginación y la creatividad, el lugar de la fiesta (donde se recupera la comunicación de todos con todos), del símbolo (de la posibilidad de reconocernos a nosotros mismos), del juego, del monumento, de la religión. En este sentido, la calidad del espacio público se podrá evaluar sobre todo por la intensidad y la calidad de las relaciones sociales que facilita, por su capacidad de acoger y mezclar distintos grupos y comportamientos, y por su capacidad de estimular la identificación simbólica, la expresión y la integración cultural.

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Sergio Soria
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