jueves 15 de mayo de 2008

LOST BOOK FOUND DE JEM COHEN. CINE Y CIUDAD EN EL CONTEXTO ACTUAL.



El espacio que habitamos en su multiplicidad de dimensiones, encierra una enorme cantidad de significados que sería imposible descifrar con la mirada estricta y focalizada del análisis arquitectónico. Indudablemente dicho espacio en el que vivimos y con el que interactuamos a nivel físico y háptico, nos comunica el significado de sus símbolos y nos impone sus formas, pero además condiciona nuestro comportamiento con su presencia, a la vez artificial y natural, de hábitat transformado y controlado. Ejerce su poder psicológico en una dimensión invisible muy difícil de reconocer sin un sentido antropológico, político, humano…que centre la atención en la inmensa importancia social que tiene el espacio público en nuestras vidas.

Esa capacidad la encontramos intrínsecamente en el cine, que como ningún otro medio puede convertirse en un reflejo del espacio público y de la vida urbana que este encierra, sobre todo cuando tiene detrás la intención de establecer un diálogo entre su realidad y su ficción, entre su poética y su política, entre su humanidad y su plasticidad. Esa intención está en la obra de Jem Cohen en el contexto actual.

Lost Book Found.

Resultado de cinco años de filmación en Super-8 y 16 mm en las calles de la ciudad de Nueva York, Lost Book Found mezcla documental y narrativa en una mirada sobre la vida en la ciudad. Como el mismo describe, Cohen filma en cientos de localizaciones usando equipos que no interfieran en la escena y generalmente sin ayudantes. Influenciado por la obra de Walter Benjamín, Cohen va creando un archivo de planos y sonidos sin dirigir, que mas tarde estudia para explorar sus relaciones.

En Lost Book Found Jem Cohen retrata la relación de un personaje con una ciudad, sin necesidad de mostrarlo directamente, mediante la voz de este relatando en primera persona su experiencia como vendedor ambulante e imágenes documentales de un entorno urbano que encuadra la historia de una manera impersonal. Este espacio sin protagonista no necesita enfocarse ni fijarse claramente ya que se presenta como se vive, de paso (sea el fondo o las figuras) y contiene a la vez miles de historias paralelas a la que narran las palabras. De esta manera se reproduce la sensación de desapego que existe entre el ciudadano y el espacio que comparte con el resto en la gran ciudad, convertido en un medio hostil. Una de las frases que escuchamos nos dice:

“Parado en mi trozo de acera, con el tiempo me convertí en algo fijo para algunos y cada vez mas, en invisible para otros. Descubrí que simplemente estando detrás del carro vendiendo había construido un muro y a la vez una ventana desde donde contemplar lo que pasaba en la calle, en la manzana, en el barrio de hombres de negocios y peatones que pasan. A medida que me hacía invisible, empecé a descubrir cosas que hasta entonces habían sido invisibles para mí”

Desde el punto en que se nos introduce a lo invisible de la vida callejera, el relato se concreta hasta el detalle en la historia del libro encontrado que da nombre a la cinta, sin embargo las imágenes siguen siendo genéricas y saltan bruscamente de escala siempre entorno al hábitat urbano, desde las texturas mas íntimas hasta desdibujarse en el horizonte. Igualando en importancia los rascacielos con las rejillas de ventilación, los indigetes con los monumentos. Un collage en movimiento en el que el sonido real del entorno no se desvela más que en una ocasión, aumentando la sensación de soledad.

Por un momento, la voz que narra su historia se desvanece sin haber terminado su relato, como a causa de la indiferencia del interlocutor que es la ciudad, y es sustituida por otra que encadena frases sueltas impersonales análogas a las imágenes, referentes a una ciudad que es ajena a la humanidad que la creó, una ciudad sin sentido. Finalmente la narración regresa de la misma manera que se fue y a pesar de su banalidad, devuelve la vida a las imágenes que sin embargo siguen siendo las mismas.

Esta pieza gira entorno a una misteriosa libreta llena de una obsesiva relación de lugares, objetos e incidentes. Esta lista sirve de llave para una ciudad oculta, una ciudad de espacios inadvertidos reservados para los niveles mas bajos de una sociedad, en la que pasar en la calles mas tiempo del que se tarda en desplazarse o consumir empieza a ser señal de locura o marginalidad.





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Sergio Soria
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