El software libre se ha convertido en un paradigma para la producción de conocimiento en la era digital, no tanto por los principios éticos que lo animan sino por su demostrada eficiencia económica y la calidad de los productos finales. De este modo los paradigmas del software libre y del código abierto se extienden poco a poco a otros ámbitos de la producción de conocimiento. Uno de los trabajos fundacionales de la filosofía del software libre, el libro de Eric Steven Raymond The Cathedral & the Bazaar (pdf), definió hace ya bastantes años las claves quue deberían guiar la gestión existosa de un proyecto de software libre. La construcción colaborativa de un producto extraordinariamente complejo, software, siguiendo un modelo abierto y descentralizado, "el bazar", supone un reto para sus gestores, sobre todo cuando habitualmente este tipo de proyectos se han abordado siguiendo el modelo jerárquico y centralizado de la "catedral".
Airoots es un blog fascinante y heterodoxo sobre la vida urbana que publican Matías Echanove desde Tokio y Rahul Srivastava desde Mumbai y Goa. Matías, un científico social apasionado por las ciudades, realizó hace un tiempo una remezcla de los "principios del bazar" de Raymond para aplicarlos al ámbito de la planificación y gestión urbana. Así nacieron los 12 principios para una arquitectura de la participación (en inglés en el original). Muchos pensarán que son propuestas utópicas, pero son en realidad muy pragmáticas. Raymond construyó estos principios a partir de los casos de éxito de su propia experiencia y de muchos otros en proyectos de software libre, un modelo de gestión y producción que se ha convertido en una realidad ubicua que ha trascendido su ámbito original. Dado que la planificación y gestión urbana son también procesos complejos de construcción de conocimiento nada impide que estos mismos principios sean aplicables.
Por otra parte, dado que gestionar ciudades y territorios consiste en realidad en gestionar personas, es si cabe más importante que en el caso del software que el proceso se desarrolle de un modo colaborativo dando participación a los propios usuarios que de este modo pueden convertirse en actores del proceso. Ciertamente, la planificación actual, por ejemplo en España, está muy alejada de estas ideas, pero deberíamos pensar por las razones de esta discrepancia. Posiblemente estén más en los fallos del sistema actual que en la supuesta utopía del paradigma del bazar.
Esta es una traducción libre de los principios elaborados por Matías Echanove inspirados a su vez en el modelo de bazar de Eric Raymond:
1. La necesidad es la madre de la invención. ¿Qué necesitan los vecinos? No son los planificadores los que deben adivinarlo, son los vecinos quienes tienen que decirlo.
2. No se necesita reinventar de nuevo la rueda. Veamos lo que funciona aquí y en otras partes y desarrollémoslo.
3. No entiendes realmente el problema hasta que no empiezas a implementar las soluciones. No tenemos por qué tenerlo todo pensado, podemos empezar poco a poco, "en pequeño", y crecer construyendo conocimiento de un modo continuo.
4. Con la actitud correcta, surgirán cuestiones interesantes (e inesperadas) que mejorarán nuestros planes y el proceso de desarrollo urbano.
5. Déjalo ir. No te sientas propietario del plan o, aún mejor, deja que la gente se sienta también propietaria. Nuestro objetivo común es alcanzar la solución mejor / óptima y todo el mundo tiene algo que aportar.
6. Los residentes deberían ser co-planificadores y co-desarrolladores. Ellos son los mayores activos de los planificadores por lo que se debería dedicar mucho tiempo y atención a cultivar su participación activa. No necesitamos ser genios del diseño y la planificación, necesitamos encontrar la major forma de activar la inteligencia colectiva de los residentes.
7. El plan debería ser público y accesible tanto en internet como localmente en el área que se está planeando, e ir incorporando las actualizaciones casi en continuo (cada pocas semanas) de modo que la gente pueda reaccionar de modo inmediato. Escucha lo que la gente, cualquier persona, tiene que decir e incorpóralo. Siempre puede ser modificado sobre la marcha.
8. Si tenemos a suficiente gente inspeccionando diferentes aspectos del plan, los problemas se reconocerán y resolverán rápidamente: Encontrar los fallos es el mayor reto. Una vez los detectamos, alguien tendrá una idea acerca de cómo resolverlo.
9. Encontrar un modo eficiente para que la gente pueda aportar ideas es más importante que las aportaciones por sí mismas.
10. Si los residentes se tratan como el recurso más valioso del plan, se convertirán de hecho en el recurso más valioso del plan.
11. Ser capaz de reconocer las buenas ideas de otros es (casi) mejor que tener buenas ideas por uno mismo.
12. Entender que nuestros conceptos son erróneos puede dar lugar a las soluciones más innovadoras y sorprendentes.
domingo 13 de enero de 2008
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